miércoles, 17 de mayo de 2023

 EL CAMIN ENCANTAU



Un bosque asturiano con encanto...¿Un bosque Encantau??


Mapa del recorrido


Un paseo de leyenda disfrutando de la mitología asturiana, cuentos y leyendas que llegan hasta hoy xanas, trasgos... ¿Crees que no existen...? Disfruta de este paseo a través del tiempo en el que la imaginación del hombre y su respeto por el medio ambiente van de la mano,


Reunión de los trasgos

La ruta comienza en la localidad de La Venta. A partir de aquí y siguiendo las flechas indicadoras se llega por caminos y pistas y en algún tramo de carretera local, a las localidades de Comezán, La Malatería, Palacio, Ardisana y Ricaliente.


El Hombre del Saco


El camino comienza a la vera del río S. Miguel, el camino es llano, llegamos a un punto donde tenemos que cruzar la carretera para subir la empinada cuesta hasta Comezán, ya después subimos otro poco por pista y ya suaviza para llegar en poco tiempo a la Malatería. Una pequeña aldea donde antiguamente había un hospital de leprosos. Ahora cogemos un tramo de carretera y enseguida encontramos un poste con una flecha indicadora de dirección y nos encontramos metidos en un bosque,  por un camino de buen caminar y enseguida seremos sorprendidos por el Pataricu.




Seguimos nuestro camino y enseguida nos encontramos con el Diañu Burlón y comenzamos un pequeño descenso para encontranos con el Nuberu.


El Nuberu


Seguimos bajando suavemente y alcanzamos la iglesia, pasamos al lado del cementerio y junto a una hermosa casa cogemos un camino empedrado para llegar a Palacio y sorprendernos con el Segador junto a una fuente cabruñando su guadaña, ahora ya por carretera continuamos hasta Ardisana un pueblo muy guapo y buenas casonas de indianos.


El camino

Cruzamos Ardisana disfrutando de sus casas y llegamos a la parte de abajo donde nos espera el Cuelebre.


El Cuelebre


El Cuelebre guardia de tesoros y princesas, después de un pequeño tramo en llano giramos a la izquierda y descendemos hacia un riachuelo con muy poca agua, supongo que por esa razón cambiaron la lavandera por la misma pero ahora con un búho.






Seguimos bajando cómodamente para encontrar al Busgosu, guardián de los bosques. Ya nos queda poco,  llegamos a Ricaliente allí esta la monona, como parándonos junto a la carretera, ahora cruzamos la carretera y el puente sobre el río S, Miguel para hacer una visita a la Castañera.  



La Castañera


Este y los muchos personajes  queridos encontrados a lo largo del camino nos ayudan a descubrir una buena parte de la historia más cercana y más querida del valle de Ardisana.











































sábado, 29 de abril de 2023

 DE MONTAÑA POR ASTURIAS

Tania Plaza: la historia de un sueño hecho realidad en las montañas


Tania Plaza

     Esta me pareció una historia que merecía la pena tener en mi blog como recuerdo, yo lo transcribo el 4 de julio de 2022 y fue puesto en el comercio el martes, 10 de marzo de 2022.

    Es la primera mujer en España en ser guarda de un refugio de montaña, pero su historia e idilio  de amor por las montañas va mucho más allá. Hace algunas semanas de jueves estaba dando una charla en Trasona, acercando su ejemplo de superación, esfuerzos y amor por la vida montañera.

Tania en su refugio del Meicín


          Verano del año 2010 : en algún lugar de Langreo (Asturias), una camarera llamada Tania, enamorada de la montaña, del alpinismo y de las sensaciones que estos provocan las cuenta las horas para que sea martes, día de descanso que siempre utiliza para hacer rutas.


Tania Plaza y Gummo ttransportando materia les y comida para el refugio

    Por su cabeza cruzan decenas de pensamientos: quedan demasiadas jornadas interminables para que vuelva a ser martes. Y la meteorología que anuncian no parece la ideal para ir al monte. Además , el dichoso martes pasa volando y parece que cada semana tarda más en llegar...Y entonces, de repente, una bombilla se enciende en la cabeza de Tania, una idea potente y seductora que la acompaña el día entero y sobrevive al día siguiente, cobrando peso e importancia: tomarse un año sabático para recorrer, en solitario, los montes y puertos de Asturias.


La Ubiñas y las montañas del refugio del Maicín


          <<No tenía ni hipoteca ni hijos ni compromisos sociales más allá de la jornada laboral. Así que me decidí, hablé con mis seres queridos, rellené una mochila con comida y todo lo necesario para hacer vivac y me tiré al monte decidida a dedicar 365 días a aquello que más me llenaba>>, rememora Tania con una sonrisa nostálgica y orgullosa, como dibujando aquellos primeros pasos en soledad por la montaña que -sin que ella lo supiera - la estaban acercando a su vida soñada.

Tania la Guardiana de las Montañas


          <<Mi primer viaje por el monte sola  y con la intención de tirar allí días, fue a los puertos de Agüería. Pasé 9 días recorriendo esa zona, durmiendo en cuadras abandonadas o haciendo vivac, con un saco  y una funda como pertenencias sagradas. Cuando la comida se empezó a terminar,  decidí bajar a descansar y recargar la mochila y, en Tuiza, un paisano que conducía un 4X4 se paró a hablar conmigo y se ofreció a acercarme a Campomanes. Era Gelito. Y aquel viaje con él de vuelta a casa volvió a cambiarlo todo>>, continua, dejando caer que el inicio real de la aventura comenzó tras aquel encuentro. y así fue.


Una pequeña cabaña en las Ubiñas sin luz ni agua fue el primer hogar montañero de Tania

        Resulto que aquel buen hombre tenía una cabaña en las Ubiñas a la  que ya nunca iba. Y al conocer los planes de Tania se la ofreció de forma desinteresada, para que  estableciera allí su campamento base de aventurera. Y resultó también que Tania no se lo pensó, y aceptó aquel ofrecimiento de buena gana, feliz, sintiendo que la 
vida la estaba llevando justo donde quería estar.


Cabaña en las Ubiñas con nieve

          A los pocos días quedaron. Gelito le entregó las llaves e indicaciones y, sin esperar, Tania se mudo a las alturas de las Ubiñas. <<Me encontre con un lugar precioso equipado con lo básico; una litera, una mesa, una silla, una chimenea, una cocina de gas y una fresquera. 


Tania en su refugio del Meicin, la guardiana de la montaña

          Durante las primeras semanas me dediqué a limpiar, quitar goteras, almacenar leña, subir y bajar para portear comida y llenar una pequeña despensa. Me levantaba muy temprano y hacia cumbres, regresando a primera hora de la tarde para preparar el invierno. Puedo decir que la aclimatación a mi nuevo hogar fue agradable, estuvo llena de ocupaciones y el tiempo paso veloz>>, cuenta, recordando como se enraizó al entorno de la montaña hasta el punto de que sus excursiones a la civilización, sentía la velocidad, el ruido, el perfume de la gente o el olor de la contaminación intensificados de forma desagradable.


Tania en invierno frente a su casa


          <<Cuando pasas días y días en completa soledad, cuesta mucho tener una conversación con alguien. Y cuando esa soledad es en las montañas, caminando y viviendo con lo justo, los sentidos se acostumbran al aire puro, al silencio sin ruido y al olor de la naturaleza hasta tal punto que las sensaciones de la ciudad se vuelven desagradables. Cada vez que regresaba a la cabaña me sentía en paz>>. 


El refugio del Meicin enclavado en las montañas - quitando la nieve de las placas solares


            Y así, haciendo  de aquella cabaña su casa, sin prisas pero sin pausas, llegó el invierno, y con él el frío, la nieve y la soledad absoluta. <<Nevó y nevó hasta que la cabaña no se veía más que el capuchón de la chimenea. Tenía que palear la nieve todos los días, de dentro hacia afuera, para no quedarme encerrada; abría un agujero a paladas y esguilaba por él para salir. También establecí una rutina que me llenaba: levantarme temprano, desayunar fuerte y salir a caminar hasta las cinco. Luego, regresaba, encendía fuego, cenaba, leía, escuchaba la radio y me dormía temprano para poder madrugar al día siguiente>>.




          Transcurrieron así casi dos años: veinte largos meses, muy especiales, viviendo en aquella cabaña apartada, con los lobos, los rebecos y los raposos como vecinos, aprendiendo los secretos de las montañas de la Ubiñas hasta que el destino fue en su busca. <<Un día  me contactaron para contarme que salía a licitación el refugio del Meicin, animándome a presentar un proyecto y diciéndome que yo era la persona idónea: conocía muy bien la zona, la tenía muy pateada y parecía el trabajo ideal. Presente el proyecto basado en vivir arriba todo el año y consumir productos de cercanía. Y, de repente me convertí en titular del Meicin y en la primera mujer guarda de refugio de montaña>>. 


Cuando llegué al refugio no funcionaba nada


          Hoy, 9 años después de presentar aquel proyecto, Tania Plaza continua al frente  del Meicín: viviendo, guardando, guiando y cocinando para las muchísimas personas que pasan por allí a lo largo de todo el año. Enamorándose, cada día otra vez, de la mole de montañas  que la rodean.
       Los primeros tres años estuvo sola e hizo  de la buena cocina con productos de cercanía su bandera. Luego Gumo -su marido- se decidió acompañarla. Juntos forman un tándem perfecto que lleva 6 años dando vida aun refugio -que además de aconsejar, guardar, ofrecer pernocta, ayudar, rescatar, dar comidas y cuidar la zona, trabaja por la sostenibilidad y los productos de cercanía, poniendo en valor las huertas, las tiendas y los comercios de barrio: <<jamás hemos comprado nada en una gran superficie, todo lo que se consume aquí es de Km cero. También tenemos placas solares, instalamos una caña de cerveza para eliminar los botes y botellas, hacemos aprovechamiento máximo de los productos para no desperdiciar nada, tenemos estufa de pellet y, si usamos leña, siempre recogemos la que ya está en el suelo, sin cortar una sola rama>> narra orgullosa.





        Su historia demuestra que los sueños, si se eliminan los miedos, pueden convertirse en realidad: ella quería vivir en la montaña y, ahora, la alta montaña y un refugio perdido en las Ubiñas son su hogar y su forma de vida.  Ya, después conoció a su  marido y compañero Gumo y juntos trabajan una historia preciosa al frente del refugio del Meicin.


Boda de Tania y Gumo


         Uno siempre puede caminar hasta el refugio del Meicin, ponerle cara  y disfrutar de un buen plato montañés en una terraza con vistas únicas donde el lema principal (un mantra  que Tania repite siempre) es: <<Salud, Amor y Montaña>>.


Tania y Gumo junto al refugio (su refugio)

        

Todos trabajando



          
LA GUARDIANA DE LA MONTAÑA














































miércoles, 26 de abril de 2023

 Ruta de camino medieval a Bandujo




Datos técnicos:
Recorrido, Lineal
Distancia, 7,8 km, ida y vuelta
Duración, 3 horas horas (para los poco preparaos)
Dificultad, media-baja
Altura mínima, 267 metros
Altura máxima, 624 metros

Bandujo (Baduxu en asturiano), es un pueblo que está a una altura aproximada de 624 metros, ubicado en el corazón de las montañas junto a la Senda del Oso, la vía verde de 59,1 km más famosa del Principado.
Pertenece al concejo de Proaza, es uno de los pueblos más bonitos de Asturias. Es una pequeña aldea de muy pocos habitantes poco más de 30. 
Bandujo se alza vigilante en la zona central de Asturias, presidiendo las montañas que lo rodean, en perfecta armonía con el entorno escarpado y el paisaje natural de una belleza abrumadora que lo envuelve. 


Arroyo Valmoro  o Bandujo


Localización:
Inicio: Senda del Oso
Fin: Bandujo (Banduxu en asturiano)
Itinerario: Senda del Oso - Foz arroyo Valmoro - Bandujo


Ruta a Bandujo


Inicio de la ruta:
La ruta comienza en la Senda del Oso, que discurre paralela a la carretera AS-228, después de pasar por Caranga de Abajo y tomar la desviación hacia Teverga, junto a la parada del autobús de Bandujo (a nuestra izquierda), unos 2 km, después de desviarnos en Caranga de Abajo (km 21 de la carretera).


LOS DE AL BORDE DEL PRECIPICIO  estrzando botes per Asturias


Aparcar el coche:
Podemos dejar el coche en unos apartaderos en la misma carretera, casi a la altura de la parada del autobús (pero en la margen derecha junto al río).


La ruta:






Comenzamos a caminar un poco antes de la parada del autobús, para cruzar un pequeño puente de hormigón sobre el río Teverga y ya estamos en la Senda del Oso. 
Descendemos unos metros hasta encontrarnos con el arroyo Valmoro o Bandujo, que desemboca en el río Teverga. Es en este punto donde tomaremos el Camino Medieval a Bandujo, que remonta este arroyo.


Arroyo Valmoro o Bandujo


Se trata de un camino que nos lleva por la foz del río Valmoro o Bandujo, desde el río Teverga hasta el pueblo de Bandujo, declarado BIC (Bien de Interés Cultural desde 2010). Es una ruta de poca dificultad (si no contamos con los grandes repechos que nos encontremos) frecuentado por numerosos senderistas.


Aquí en uno de los repechos


El camino es incomodo por las piedras suelta las otras están gastadas de los caminantes, están resbaladizas sobre todo si están húmedas, también tiene tramos cómodos, donde se relajan un poco las piernas. 


Zonas como esta hay que tener cuidado


Son estas zonas pendientes donde debemos de tener más cuidado, sobre todo en la bajada, suelen estas algo húmedas y cubiertas de hoja en otoño-invierno.


Pequeña parada a la subida


Nada más  comenzar la ruta cruzamos un pequeño puente, pasando a la margen del río (mirando aguas abajo), avanzamos ya en ligera subida entre castaños, avellanos y robles y con bastantes zonas de musgo. El río queda abajo, a unos metros. Llegamos a una zona donde el camino pasa por debajo de una oquedad que ofrece un pequeño refugio, donde podemos apreciar la geología de la zona donde la roca se cuartea y termina por desprenderse y caer al camino.





Antes de llegar al km de camino, encontramos otro puente que nos lleva a la margen derecha del río, comienza aquí una de las zonas más empinadas del trayecto, que dura unos 200 metros. Después de unas revueltas el camino llanea para comenzar a ascender de nuevo ( de forma más ligera) pasado el km del trayecto.





Nos encontramos con que el camino ha sido ensanchado por una pista forestal, en este punto, dejamos la pista y nos encontramos con un gran desprendimiento de tierra, haciendo desaparecer el viejo camino para bajar al río, para cruzarlo de nuevo por otro viejo puente junto a una pequeña cascada.


Una revuelta del camino


Nos que  da seguir el camino unos cientos de metros para llegar al camino hormigonado de la entrada al pueblo.


En Bandujo


Al final de la ruta llegamos a bandujo, donde podemos disfrutar de las peculiares construcciones tradicionales de viviendas, cuadras y hórreos, se suma la iglesia de Santa María, de origen medieval y su cementerio, la casa  "El Palacio" con su torre circular denominada "Torre de Tuñón" o "Torre de Bandujo"








Puente sobre el río Teverga


Otra revuelta del camino


















lunes, 6 de junio de 2022

          Estrozandobotes per Asturias me lleva esta vez a la vega Urriellu y conocer un poco más a un gran hombre dedicado a la montaña, yo no tengo el gusto de conocerle personalmente, pero hemos hablado algunas veces a través del Facebook, he pasado muchas veces al lado de su casa para llegar a un estupendo mirador en Sotres, el pueblo que más me gusta de Asturias y donde tengo algunos buenos amigos

DE MONTAÑA POR ASTURIAS

Picos de Europa

    MÁS DE TRES DÉCADAS GUARDANDO EL URRIELLU

          Justo en la base del picu Urriellu está el refugio, y pudiera decirse que dentro de él, habita una persona que lo inauguró acumulando una vida entera bajo su inmensa silueta y su sombra alargada.


Refugio del Urriellu

          Para comenzar esta historia tenemos que retroceder al verano de 1972. Por esas fechas, un joven niño de Sotres, acompañaba a su madre montaña arriba. Van en busca de un animal extraviado que les es muy querido. Se adentran, con mucha atención, en el corazón de los Picos de Europa, que aún estaban muy inexplorados. Dan muchos pasos y llegan a la vega de Urriellu donde, por primera vez, el niño contempla muy de cerca el paisaje rocoso que tantas veces había observado en la distancia, cada día, yendo camino de la escuela, jugando en la calle o mientras ayudaba en las tareas de la casa. Le fascina.   

          Además, está esa inmensa roca, a la que algunos llaman <Naranjo> por el tono que su piedra coge en los atardeceres: una mole de caliza que se eleva a 2.519 metros, destacando en la galería rocosa que forma el horizonte de Picos y que, vista de cerca, impresiona por su belleza y verticalidad  desafiante. El silencio absoluto, la fuerza imponente de las montañas, la visión del mar en el horizonte y la soledad de esas alturas quedan grabadas, para siempre y en forma de recuerdo agradable, en la mente de aquel niño, que paso la noche junto a su madre a la vera del Urriellu y regresó al hogar sintiendo que había algo allá arriba que le había robado el alma.


Niebla, nieve y tonos azules invernales en el picu Urriellu y su refugio

          Aquel niño se llamaba Tomás Fernández López. Y jamás, a pesar del deleite sentido, se planteó un futuro vinculado al picu Urriellu. Sin embargo, la vida es caprichosa y cargada de señales que se interpretan mejor de que pasan y volvió  a llevar a Tomás junto al Picu, algunos años después, siendo ya un hombre joven y no aquel pequeño fascinado agarrado de la mano de su madre. Y, además, no iba a pasar una noche, ni en busca de un animal perdido: ahora subía para quedarse, inaugurar un refugio de montaña y a convertirse en guarda del lugar. una aventura que le llevaría a pasar allí más de 7.000 días, o lo que es lo mismo, más de 20 años, viviendo, durmiendo y aprendiendo a la sombra del <<Naranjo de Bulnes>>, teniendo como vecinos los picos más altos de los Picos de Europa.

Tomás Fernández junto al Urriellu, cuyo refugio lleva guardando más de treinta años

          <<Yo terminaba de volver de la mili y conocí un joven chaval de 17 años Erik Pérez, que soñaba con ser guía de montaña en Picos de Europa, poniendo en marcha refugios de calidad y excursiones por las cumbres y recovecos más impresionantes de la zona, de los que estaba enamorado. Decidimos asociarnos y tratar de poner en marcha aquel sueño y lo conseguimos: gracias al empeño y a la cabeza increíble de Erik, que con aquella idea revolucionó mi vida y me llevó de nuevo al Urriellu, regresando de nuevo a mi mente aquella sensación de paz y calma que había sentido de niño, cuando subí allí con mi madre>> recuerda, trayendo al presente todas las dificultades que Erik y él salvaron hasta conseguir que en Vegarredonda y Urriellu hubiera sendos refugios y que en los Picos de Europa hubiese un turismo de calidad, bien guiado y bien seguro.
          Luego, repasa las sensaciones, las primeras que se le vienen son las de hacer balance de tantos años en ese lugar inhóspito, viviendo allí todo el año:<<Allí arriba todo es virgen, imponente...el lugar te ayuda a abstraerte de todo, de la realidad de ahí fuera, de las cosas feas...los inviernos, completamente solo allá arriba, son una experiencia única, si eres capaz de alejar todos los miedos y vivir el presente absoluto, la soledad que allí se vive es casi adictiva. Muy dura, pero llega a echarse de menos>> reflexiona, calculando la cantidad de inviernos que pasó en el refugio, en completa soledad, con una sensación térmica de -20 grados y dos metros de nieve afuera, durante semas enteras sin hablar con nadie.
          <<El contraste de invierno a verano es muy fuerte, pasar de estar completamente aislado, viviendo en el silencio total, a atender a miles y miles de personas en temporada de verano>> cuenta.         

A las puertas del refugio de Urriellu en una jornada jornada de verano

          Pero de las miles de personas que pernoctan y pernoctaron ahí arriba, el récord de noches bajo el Urriellu sigue siendo de Tomás que, tras tres décadas largas unido al refugio y dos de ellas sin cerrarlo nunca - ni siquiera en el más duro invierno - es ya parte del lugar y, desde luego, perfecto conocedor de la logística implícita al refugio, ese pequeño edificio a los pies del Picu que, hace un mes exacto, volvió a abrir sus puertas dispuesto a mantenerlas abiertas 9 meses seguidos, hasta que se acorten de nuevo los días, las temperaturas desciendan bruscamente y el silencio y la soledad absoluta se adueñen de nuevo de la vega donde se asienta.


            <<Antes se pasaba allí el invierno pero ahora ya no, se cierra por temporada invernal y vuelve abrirse en primavera. Este año, hace ahora un mes que subimos para abrir y nos encontramos un montón de incidencias provocadas por los fuertes vientos y los temporales invernales, las cañerías están congeladas, las cisternas no funcionan, las placas solares volaron...además, alguien utilizo el vivac que se deja preparado pero olvido cerrar la puerta al irse, así que lo encontramos lleno de nieve y de desperfectos. En resumen, la actividad de estos primeros días es compleja y consiste, lo que más, en solucionar estos desaguisados. Y claro, no es fácil, por que no es lo mismo necesitar un fontanero en Oviedo, o incluso en Sotres, que estando en el Urriellu... los tiempos cambian ligeramente... hay que echarle paciencia y aferrarse mucho al poco a poco y a las soluciones expres>> explica, con cierto humor  e ironía.        

Tomás Fernández con su amado refugio de Urriellu en una foto de archivo

          Cuenta también Tomás que los almacenes de comida básica (pasta, legumbres, conservas, café, mermeladas, aceite...) se llenan dos veces al año (a mediados de verano y al final de temporada) a provechando el auxilio de los helicópteros para llenar la despensa por toneladas, mientras que las viandas frescas se suben regularmente con caballos y un porteador, Arturo Mier quien hace el camino a Urriellu dos o cuatro  veces a la semana cargando los productos frescos (como pan, frutas y verduras) para llenar las neveras del refugio. De esta manera, consiguen dar un servicio de cocina bueno y completo, atendiendo la máxima calidad a las muchísimas personas que pasan por el refugio, que actualmente tiene una capacidad para 64 personas y requiere una reserva previa (a través de la web de refugios de Picos) con el fin de llevar a cabo una organización óptima.




          Pero más allá del funcionamiento del sitio y de las normas básicas para acceder a él, lo que Tomás atesora y mejor cuenta es la experiencia, dilatada durante más de 30 años, vivir en plenos Picos de Europa. Una experiencia intensa que ha definido su ser, con una marcada personalidad, algo de mal genio y un gusto intenso por estar solo, deleitándose, con cosas como la visión de los barcos que viajan por el Cantábrico, la variada y rica flora del lugar o la observación del ir y venir de los cientos de pájaros que por allí transitan.
        En sus recuerdos, también quedan guardadas miles de vivencias , desde duros rescates de montaña, encuentros con alpinistas míticos o los muchos encuentros fortuitos con todo tipo de fauna salvaje, desde los rebecos, los lobos y los urogallos hasta ejemplares de animales que ya no suelen verse en esas agrestes y altas zonas: <<El día de mi cumpleaños del año 92, vi un oso paseando por la vega Urriellu. Era un ejemplar adulto. Hacía como 80 años que no se registraba presencia de osos en esa zona y fue todo un  regalo ser testigo de su paso. También, hace como veinte años, saliendo a dar una vuelta para estirar las piernas, con raquetas y en pleno invierno, nos encontramos con un precioso ejemplar de lince, cruzando por debajo de la vega...>>, rememora, sintiéndose privilegiado por ser y haber sido testigo del discurrir vital de un sitio tan único, inhóspito y apegado al corazón de Asturias y los asturianos.


          Aquellos que conocen bien el lugar, bien lo saben: Tomás Fernández es ya parte de la idiosincrasia misma del Urriellu. Y un año más, casi como de continuo desde 1991, todos los que visiten la vega Urriellu y el refugio que la ocupa pueden encontrarle allí, dispuesto a contar historias, acompañar una charla, echar una bronca oportuna - si se tercia - o identificar un ave colorida o una flor diminuta por su nombre y señas. Junto a él, todo un equipo de profesionales, conformado por dos guardas más (Iñigo y Sergio) y casi una docena de trabajadores dispuestos  a recibir, sentar a la mesa y dar buen refugio a todos aquellos que quieran acercarse al picu Urriellu, para admirarlo o escalarlo, atesorando la experiencia de dormir y vivir, aunque sea unas horas, bajo su sombra alargada.

Recogido de el Comercio

MARA LLAMEDO  jueves, 21 de abril de 2022



                               

El REY, EL URRIELLU